Sotero Pintado: el legado de las viñas antiguas de Zamora
Vino, Gastronomia, Eventos, Entorno, Experiencias29/10/2026Sotero Pintado: el legado de las viñas antiguas de Zamora
Del 29 de octubre al 1 de noviembre, Hacienda Zorita Wine Hotel recibe a Bodegas Sotero Pintado, un proyecto familiar de Zamora que encuentra en las viñas centenarias, la memoria de sus antepasados y el respeto por el origen la esencia de sus vinos. Malvasía, Totem y La Reguilona protagonizan este nuevo encuentro de nuestras Jornadas Enológicas de otoño.
Hay proyectos vinícolas que comienzan mucho antes de que el vino llegue a la copa. Nacen en una parcela que ha pasado de generación en generación, en una viña que ha resistido al paso del tiempo o en el deseo de conservar un paisaje que forma parte de la historia de un lugar.
La historia de Bodegas Sotero Pintado, situada en Benegiles, Zamora, está estrechamente ligada a esa idea. Su apuesta por recuperar y preservar viñedos antiguos responde a una forma de entender el vino en la que el origen no es solo un punto de partida, sino aquello que da sentido a todo el proceso.
El valor de conservar lo extraordinario
En la comarca de Tierra del Vino de Zamora, donde el viñedo tradicional forma parte de la identidad del paisaje, todavía sobreviven cepas que guardan décadas —e incluso más de un siglo— de historia. Algunas de las viñas con las que trabaja Sotero Pintado superan los 150 años y están plantadas a pie franco, sin portainjertos.
Son viñedos de producción reducida, cuyo valor reside tanto en su singularidad como en la posibilidad de conservar un patrimonio vitícola que ha ido desapareciendo con el tiempo.
Detrás del proyecto hay también una historia familiar. La pasión por las viñas viejas y por los vinos que expresan fielmente su procedencia guía el trabajo de la bodega, que busca recuperar parcelas singulares y elaborar sus vinos por separado, respetando la personalidad de cada una.
Esta filosofía se refleja también en la elaboración: levaduras autóctonas, intervención contenida y una búsqueda constante de la tipicidad. En bodega, las tinas de hormigón y las maderas de gran capacidad permiten acompañar el vino sin restar protagonismo a la uva y al viñedo.
El resultado es una manera de trabajar que mira hacia el futuro sin renunciar a la memoria de la tierra.
Malvasía, Totem y La Reguilona
Tres vinos nos acercan a distintas facetas de este proyecto y a la diversidad que puede encontrarse en sus viñas.
Malvasía Sobre Lías nace de cepas viejas de esta variedad blanca, de entre 90 y 120 años, procedentes de viñedos de Benegiles y El Maderal. Su crianza sobre lías durante diez meses en barrica de roble francés aporta textura y complejidad, acompañando los matices florales de la variedad y una marcada sensación de frescura y mineralidad.
Totem El Labajo procede de un pago singular de viñas viejas de Tinta Fina, también conocida como Tempranillo, con edades comprendidas entre los 100 y los 130 años. Su elaboración y crianza buscan expresar el carácter de esta parcela, combinando fruta madura, notas especiadas y una estructura que se prolonga en boca.
La Reguilona guarda una relación especialmente estrecha con la historia de la familia. Este vino procede de una parcela de 2,32 hectáreas plantada en 1878 por el tatarabuelo de Sotero Pintado. Elaborado íntegramente con Tinto Fino, representa la continuidad de un legado familiar y el valor de preservar un viñedo excepcional. Su crianza en roble francés y posterior evolución en botella acompañan la concentración y la personalidad de este vino.
Tres referencias diferentes, unidas por una misma convicción: el carácter de un vino comienza mucho antes de la vendimia y está profundamente ligado al lugar del que procede.
El paisaje también se descubre en la mesa
En Zorita’s Kitchen, el otoño se expresa a través de los productos de temporada y de una cocina que encuentra inspiración en el entorno. Las setas, la caza y los ingredientes de proximidad dan forma a nuestro menú especial, pensado para disfrutar de los sabores propios de esta época del año.
La experiencia invita a descubrir cómo el vino y la gastronomía pueden dialogar entre sí. Las texturas, los aromas y los contrastes de cada plato abren nuevas posibilidades en la copa, mientras que el vino aporta otros matices a los ingredientes.
Más allá del maridaje, ambos comparten una misma esencia: el respeto por el producto, el tiempo necesario para darle forma y el trabajo de las personas que lo hacen posible.
Una historia que merece ser escuchada
Del 29 de octubre al 1 de noviembre, las Jornadas Enológicas de Hacienda Zorita Wine Hotel nos acercan a Bodegas Sotero Pintado a través de Malvasía, Totem y La Reguilona.
Una ocasión para descubrir la historia de sus viñas antiguas y acercarnos a una manera de entender el vino en la que conservar el pasado es también una forma de construir el futuro.
Porque algunas botellas contienen mucho más que vino: guardan la memoria de una familia, la singularidad de un paisaje y el valor de todo aquello que merece seguir existiendo.
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